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jueves, 28 de mayo de 2020

ORACIONES PARA TODOS LOS DIAS DE LA NOVENA DE NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO




En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

 Acto de contrición.

Yo creo en ti, oh mi Dios. Fortalece, oh Señor, mi fe. Espero en Ti, oh Dios mío. Ayuda,  Señor, mi esperanza. Te amo, oh mi Dios, Aumenta, Señor, mi amor. Me arrepiento de haberos ofendido. Dios mío. Ayúdame a tener contrición, para que con la ayuda de tu gracia y la especial protección de María Santísima del Buen Suceso, nunca peque otra vez. Oh Señor, ten piedad y misericordia de mí. Amén.

Oración para todos los días de la novena.

O excelsa e Inmaculada Reina del Cielo, Santa María del Buen Suceso, lhija  favorecida del Padre Eterno, Madre queridísima del Hijo Divino, Esposa  amantísima del Espíritu Santo,  Trono sublime de la Divina Majestad, augusto Templo de la Santísima Trinidad, en el cual las Tres Personas Divinas han colocado los tesoros de Su Poder, Sabiduría y Amor. Recuerda,  Virgen María del Buen Suceso, a quien Dios  ha hecho tan poderosa,  que tú puedes socorrer a los pobres pecadores, recuerda  lo que tienes prometido. Muéstrate Madre misericordiosa de los que recurrimos a ti. Yo vengo a ti, Madre de la misericordia, y te ruego, por el  amor del Altísimo, que lo seas también para mí. Obtenme de Dios Padre una fe viva que nunca pierde de vista las verdades eternas, de Dios Hijo, una firme esperanza con la que siempre aspire a llegar a esa gloria que Él ganó para mí con su sangre, y del Espíritu Santo, una  caridad tan inflamada  que siempre viva amando a la Suprema Bondad y a ti, Virgen Santísima, hasta que por tu intervención  llegue a  amarte y disfrutar de tu vista eternamente en la gloria. Amén.

Te saludamos, oh María,  hija predilecta de Dios Padre. Dios te salve María …

Te saludamos, oh María,  Madre elegida del Hijo de Dios. Dios te salve María …

Te saludamos, oh María,  Esposa amantísima del Espíritu Santo. Dios te salve María …  

Gloria al Padre …


Oración  para todos los días

Oh Señor de infinita bondad,  que en esta imagen de María Santísima hecha milagrosamente por ángeles, Tú nos has dado una poderosa intercesora a quien podemos acudir con total confianza en su amable protección en  todas nuestras necesidades. Concédenos la ayuda que imploramos con fervor y confianza, para que podamos conocer, honrar y servir a la Santísima Virgen, y para que por su intercesión, podamos alcanzar en esta tierra nuestra santificación y, después, ser felices con ella en el cielo . Amén.

Acción de gracias a la Santísima Virgen par todos los días de la novena.

¡Oh Virgen bendita entre todas las mujeres! Nos faltan las palabras para darte  gracias por las innumerables bendiciones que hemos recibido de tu mano. El día de tu nacimiento puede ser llamado el día de acción de gracias, de la alegría y del consuelo. Tú eres la honra de la humanidad, gozo del Paraíso,  regalo escogido de Dios, y  bien de nuestra nación. ¿Qué mérito tenemos nosotros, Virgen del Buen Suceso, para que merezcamos tenerte como  Madre nuestra?¡ Que Dios sea bendito por siempre que lo ha querido así! Bendita eres tú también,  Virgen María, porque a pesar de nuestra ingratitud, te nos muestras propicia. Por ello decimos tú eres, Madre clemente, nuestro consuelo en la tierra, nuestro refugio, nuestra ayuda y nuestra protección en nuestras necesidades, tanto públicas como privadas . Guárdanos de la guerra, la peste, el hambre, las tormentas, terremotos, y todas las calamidades que merecemos por nuestras culpas. Te rogamos por la Santa Iglesia y por su cabeza visible. Escucha las súplicas de los que te invocan. Sé abogada y Madre nuestra, de nosotros que ponemos nuestra confianza en ti. A ti acudimos, y por tu intercesión esperamos alcanzar de tu divino Hijo el perdón de  nuestros pecados y la perseverancia en la gracia hasta la muerte. Amén.

Aquí, cada uno levantando su corazón a Dios, puede pedir, por intercesión de María Santísima del Buen Suceso,  la gracia o favor que desea recibir.

Alabanzas a la Santísima Virgen

Oh, Virgen María, nuestra Madre por excelencia en la tierra.

Respuesta: ¡Ven en nuestra ayuda y muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!

Sobre todas las cosas, tú estuviste atenta a la Palabra del Padre .

! Ven en nuestra ayuda y muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!

Tú eres  templo dignísimo de la Santísima Trinidad.¡

Ven en nuestra ayuda y muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!

En la contemplación de tu pureza los mismos ángeles se gozan. 

¡Ven en nuestra ayuda  y muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!

 El mundo cristiano proclama que estás a la derecha del   Rey de Reyes en su reino.¡ 

Ven en nuestra ayuda  y muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!

 ¡Oh, Madre de Gracia, Esperanza nuestra! Puerto de los náufragos y  estrella de mar, 

¡Ven en nuestra ayuda y muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!

 Puerta del Cielo, Salud de los enfermos, luz en la oscuridad. 

¡Ven en nuestra ayuda y nos muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!. 

Con tu ayuda nos encontraremos delante de Dios en la corte de los Santos, donde vives y reinas por los siglos. 

¡Ven en nuestra ayuda y muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!

 Guía nuestros pasos y ayúdanos, oh dulce María, en nuestras últimas horas.

¡Ven en nuestra ayuda  y muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!

Recibe la alabanza de nuestros amantes labios que no llegan e axpresar tu grandeza singular. 

¡Ven en nuestra ayuda  y muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!


Nuestra Señora del Buen Suceso

Día Primero

Cuán grandes e incomparables son las maravillas de Dios omnipotente que así manifiestan los tesoros de su misericordia para los que Él redimió. Por ello, si admiramos los excesos de su bondad en los muchos beneficios con que Él nos ha enriquecido, ¿cuánto más debemos admirar y estar llenos de gratitud por las bendiciones con que distinguió a la criatura más excelente y privilegiada, María Santísima, a quien nos dio para nuestro consuelo, especialmente a aquellos que le sirven y aman con todo su corazón con los títulos diversos e invocaciones  con que la honran. Por esta devoción,  reciben grandes favores por medio de su auxilio y protección. Esta ha sido la experiencia de los verdaderos devotos de la Madre de Dios, y en especial de aquéllos que recurren a ella en la advocación del Buen Suceso, cuya imagen se venera en la Iglesia del Hospital Real de la Ciudad de Madrid. Fue milagrosa desde sus comienzos, por la forma admirable e inesperada con que este tesoro fue encontrado en la cueva de una montaña. Como Dios dijo al profeta Isaías, Él busca a aquellos que no habían venido a buscarle, y deja a un lado a los que no piensan en su bondad o no creen en su generosidad. Así también lo hizo el Altísimo ya  que fue  su voluntad el que su Santa Madre fuera  honrada y venerada con el título del Buen Suceso.


nuestra señora del buen suceso (2)

Día Segundo


Considera cómo la providencia del Altísimo desea favorecer a los hombres, manifestando el tesoro escondido de la preciosa estatua de Santa María bajo el título de Buen Suceso. Con ocasión de la muerte del hermano Bernandino de Obregón, fundador de la Hermandad de los Hermanos Menores para el servicio de los enfermos (de la Orden de San Francisco de Paula), Gabriel de Fontaned fue elegido para reemplazarlo. Acompañado por Guillermo Rigosa, viajaron a Roma para pedir al Sumo Pontífice la aprobación oficial del Instituto y del hábito morado con la cruz que distingue a la Hermandad. Al pasar por la ciudad de Traigueras (bajo la jurisdicción de Tortosa en el Principado de Cataluña), fueron sorprendidos por una terrible tormenta de granizo con relámpagos y truenos tan estruendosos que sus corazones se llenaron de espanto. Entonces suplicaron a Dios que les manifestara un lugar donde pudieran refugiarse y prepararse a morir en paz, pues el rigor implacable de la tormenta les había hecho pensar que no sobrevivirían. Sin embargo, Dios en su divina misericordia se mostró dispuesto a que esta busca de refugio fuera presagio de un buen suceso. Entre relámpagos pudieron distinguir un desvío del camino que terminaba en lo que parecía ser una cueva situada arriba en la colina. Desde la distancia acertaron a ver una luz brillante que salía de ella junto a una fragancia celestial más agradable que cualquier otro perfume terrenal. Sus almas quedaron anegadas de una gran felicidad y de un sentimiento de reverente admiración. Al instante, sintieron el impulso de conocer la causa de tales maravillas.


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Día tercero


Pensad cómo los viajeros, impulsados por la gracia y atraídos por la curiosidad de comprobar tales prodigios asombrosos que provenían del sitio donde pensaban  encontrar refugio,  quitándose los zapatos,  subieron a la colina con gran dificultad, ayudándose mutuamente al escalar grandes rocas y acantilados escarpados. Cuando llegaron a la cueva y pudieron ver las relampagueantes luces fue grande su alegría, asombro y admiración.  Allí  vieron cómo esta cueva  había sido delicadamente tallada por la naturaleza al modo de un gran templo, y guardaba una bella estatua de la Virgen con el Niño en su brazo izquierdo y portando un cetro en su mano derecha. Una preciosa corona orlaba su frente. Su vestido, como el del Niño, era sencillo pero elegante, y ambos estaban hechos del mismo material y con el mismo estilo. El lugar, que estaba adornado con distintos tipos de flores que tapizaban el suelo y las  paredes, se inundó con una exquisita fragancia que rodeaba a la Reina del Cielo. Situada en la roca  una lámpara que parecía fabricada por notables artífices,  iluminaba con sus muchas luces. Era grande la belleza y alegría  que rodeaba a la admirable Señora.  Fue inmensa la sorpresa y admiración de los viajeros abrumados por la  emoción.  Ambos contemplaron extáticos este pequeño pedazo de cielo, calmado ya  su corazón sobreexcitado  al contemplar a la Madre  que de forma tan inesperada  se les  aparecía, después de tan terrible tormenta, radiante de belleza con tan amoroso rostro,  ofreciéndoles refugio y consuelo en  coyuntura tan desesperada y difícil. Así también nuestras almas se calman ante la imagen de María. Cuando las cargas de la vida y peligros inminentes nos acechan llevándonos a la desesperación, vamos a ella con paz y confianza, agradeciendo a Dios que en Su Omnipotencia nos ofrece esta imagen portentosa que milagrosamente se encuentra en este lugar escondido para  honor de la Virgen Inmaculada y para que todos puedan venerarla bajo ese preciado título del Buen Suceso.



Cuarto día

Meditemos en la alegría indescriptible de los hermanos al contemplar estos prodigios. La imagen de nuestra querida Madre brilló ante ellos como una estrella resplandeciente, y con reverencia se postraron ante ella para alabar y darle  gracias por el singular don y por acontecimiento tan extraordinario. Sus pensamientos y sentimientos se elevaron a consideraciones celestiales creyéndose favorecidos por un hecho sobrenatural ante todo lo que vieron y sintieron  que no parecía hecho por manos humanas en el interior de aquellas inaccesibles rocas, en pleno despoblado. Entonces hicieron una fervorosa acción gracias pidiendo al cielo saber lo que tenían que hacer. Decidieron intentar descubrir el origen de ese santuario y de la imagen buscando  las  piadosas personas que lo cuidaban en tan prodigioso  culto. Aunque parecía imposible que tal magnificencia fuese  trabajo de hombres en un lugar tan retirado e inaccesible, la prudencia y la piedad les sugirió hacer primero una investigación cuidadosa sobre el asunto. Preguntaron en las aldeas más cercanas a la cueva, que estaban a más de tres leguas de distancia, pero no encontraron a nadie que pudiera darles la más mínima información sobre la imagen. Ni siquiera  las personas de más de 80 o 100 años de edad habían oído nada acerca de la imagen o de su oratorio, en los bosques circundantes o en cualquier otro lugar de la región. Consideremos, entonces, la alegría y  asombro de los santos hermanos, ahora  propietarios del extraordinario hallazgo, y cómo veneraron de nuevo la  sagrada imagen, ofreciéndole su más sincero agradecimiento con fervorosos  afectos al tiempo que la proclamaban  su celestial patrona y mediadora, con el título muy significativo de la Virgen del Buen Suceso. El corazón se conmueve por sentimientos de gratitud y admiración ante el piadoso  e indescriptible favor, como el que se concedió a los santos hermanos. Unámonos con ellos en sus tiernos abrazos a María, para amarla y honrarla con generosos propósitos, ya que también gracias a Dios  la hemos encontrado en el peligroso camino de la vida en medio del horror de la tormenta de nuestras pasiones.


Quinto día
Confía, alma mía, postrado ante María que  con su rostro sonriente te ofrece un dulce consuelo. en  que este dichoso encuentro podrá guiarte en las más difíciles encrucijadas de la vida, Mira a nuestro Santo Padre  postrado ante la sagrada Imagen ofreciéndote este tesoro tan precioso con el encargo de que seas devoto y fiel en el servicio de María. Permanece contento en el estado en que Dios te ha puesto porque tienes a María, como compañera y protectora. Con alabanzas y bendiciones preséntale a tu vez el pectoral de tu amor, poniendo a sus pies tu pasión dominante, ofreciendo tus esfuerzos para vencerla con determinación y constancia  y obtendrás  los favores excepcionales que muchas  personas piadosas  han recibido de esta bendita Imagen de   Nª Sª del del Buen Suceso.

Sexto día

 “El justo vivirá por la fe.” Así es como el alma hace un cielo de la  baja tierra, cuando atrae por su fe una luz que no es menor que las estrellas del alba. Con ello fortalecemos nuestra fe en los misterios revelados. Siguiendo el ejemplo de las  almas santas, hemos de ver con los ojos de la inteligencia iluminada por la Fe  todas las acciones de nuestras vidas, dejando de lado todos los pensamientos de esta baja vida material  enfocando nuestra atención en contemplar con los ojos de la fe los caminos de la Providencia Divina. Por la oración dejamos este mundo y pensamos en las cosas del Cielo, donde Dios Omnipotente y María, su Hija, Madre y Esposa,  esperan nuestras súplicas  de humildes peregrinos, postrados a sus pies, implorando la gracias que necesitamos.

Sétimo día
Medita, alma mía, el privilegio singular de esta hermana bendita, que mereció por su fe, devoción y fervorosa oración  la presencia de María Santísima. Contempla a esta Señora  tan hermosa, tan pura y tan amable , deslumbrante en su esplendor,  que invita a una contemplación gozosa  disfrutando de su intimidad, y a escuchar su amabilísima voz. ¡Ah! !¡afortunada criatura! ¡Cuán grande era tu amor por tu Celestial Madrel! ¡Cuán proclive estabas a alabarla humildemente! ¡Qué ardiente deseo tenías de estar junto a Ella!  ¡Qué oración tan perseverante  la tuya hecha con gran devoción y atención! Es la bondad de María, lo que nos debe animar a  invocarla con fe profunda, en  la advocación del Buen Suceso y a orar siempre con atención y confianza, teniendo en cuenta que sólo una fe viva y atención vigilante en la oración nos harán merecer ser escuchados y favorecidos por la Santísima Virgen, no con visiones privilegiadas, pero sí con otros dones de  gracia  con los que nos ayudemos  a triunfar sobre nuestras pasiones y sobre los enemigos de la religión.

Octavo día

Acrecienta, alma mía, tu fe y si  tienes poca, pídesela a Dios y a María del Buen Suceso que te la concederá. Aprovecha el don especial y el privilegio singular de contar con María del Buen Suceso como intercesora nuestra, no desprecies o tengas poco aprecio del don que la Providencia nos ha concedido para aumentar nuestra devoción y alentarnos en la práctica de las virtudes de la fe, la confianza, la caridad, la obediencia y el cumplimiento de todos nuestros deberes y obligaciones.

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Noveno día

 ¡Oh alma mía! que tu corazón se llene de estos mismos  sentimientos de amor y gratitud a María del Buen Suceso , nuestra Abogada y Protectora. Venera esta Imagen con la más tierna gratitud y vehemente deseo de corresponder a  tan singulares beneficios llevando una vida santa, obediente y observante de todos los deberes  propios de tu estado.


Después de que la  santa hermana hubiera sido  favorecida con la visión se esforzó en  encontrar al escultor capaz  de realizar la imagen que  María había mandado hacer prometiendo que esta Imagen  llena de dulzura y majestad, duraría hasta el fin del mundo. Venerada en el coro alto del convento, las religiosas siempre han recurrido a ella en sus conflictos más graves. De igual manera  ha sido el refugio de todas las personas que acudían a ella en sus necesidades, y por su intercesión poderosa se han obtenido favores portentosos y gracias especiales. Las medidas exigidas  por María simbolizan la medida de  humildad, obediencia y  amor de Dios y al prójimo, que ella nos concede  tratando de imitarla,  llevando la  imagen de la Santísima Virgen en nuestro corazón. Esfuérzate, como  la santa hermana en llevar  la imagen moral de tu Madre la Virgen, en tus costumbres y sentimientos, en tu compostura y en tu forma de actuar, en la fidelidad a tus obligaciones  diarias y oraciones, en la humildad y sinceridad, en la pureza y apartamiento de las cosas terrenas, aspirando sólo a los bienes celestiales.



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