1. La Encarnación del Hijo de Dios.
Un Padre Nuestro
Diez Avemarías
Gloria eterna al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Madre de Dios y madre nuestra, sálvanos, por la llama de amor de tu inmaculado corazón.
¡Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y del purgatorio, lleva al cielo a todas las almas, especialmente, a las más necesitadas de tu misericordia! Amén.
Jesús, vive en tus sacerdotes, transfórmalos en Tí. Hazlos por tu gracia mediadores de tu misericordia. Trabaja en ellos y por medio de ellos. Conviértelos en imitadores de las adorables virtudes de tu Sagrado Corazón. Hazlos salvadores de almas y santos. Amén.
A las benditas almas del santo Purgatorio, dales Señor el descanso eterno, y luzca para ellas la luz perpetua. Descansen en paz. Así sea.
A tus hijos obispos ¡oh virgen madre de Dios! abrázalos con tu llama de amor.
2. La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel.
Un Padre Nuestro
Diez Avemarías
Gloria eterna al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Madre de Dios y madre nuestra, sálvanos, por la llama de amor de tu inmaculado corazón.
¡Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y del purgatorio, lleva al cielo a todas las almas, especialmente, a las más necesitadas de tu misericordia! Amén.
Jesús, vive en tus sacerdotes, transfórmalos en Tí. Hazlos por tu gracia mediadores de tu misericordia. Trabaja en ellos y por medio de ellos. Conviértelos en imitadores de las adorables virtudes de tu Sagrado Corazón. Hazlos salvadores de almas y santos. Amén.
A las benditas almas del santo Purgatorio, dales Señor el descanso eterno, y luzca para ellas la luz perpetua. Descansen en paz. Así sea.
A tus hijos obispos ¡oh virgen madre de Dios! abrázalos con tu llama de amor.
3. La Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.
Un Padre Nuestro
Diez Avemarías
Gloria eterna al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Madre de Dios y madre nuestra, sálvanos, por la llama de amor de tu inmaculado corazón.
¡Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y del purgatorio, lleva al cielo a todas las almas, especialmente, a las más necesitadas de tu misericordia! Amén.
Jesús, vive en tus sacerdotes, transfórmalos en Tí. Hazlos por tu gracia mediadores de tu misericordia. Trabaja en ellos y por medio de ellos. Conviértelos en imitadores de las adorables virtudes de tu Sagrado Corazón. Hazlos salvadores de almas y santos. Amén.
A las benditas almas del santo Purgatorio, dales Señor el descanso eterno, y luzca para ellas la luz perpetua. Descansen en paz. Así sea.
A tus hijos obispos ¡oh virgen madre de Dios! abrázalos con tu llama de amor.
4. La Presentación del Niño Jesús en el Templo y la Purificación de la Santísima Virgen.
Un Padre Nuestro
Diez Avemarías
Gloria eterna al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Madre de Dios y madre nuestra, sálvanos, por la llama de amor de tu inmaculado corazón.
¡Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y del purgatorio, lleva al cielo a todas las almas, especialmente, a las más necesitadas de tu misericordia! Amén.
Jesús, vive en tus sacerdotes, transfórmalos en Tí. Hazlos por tu gracia mediadores de tu misericordia. Trabaja en ellos y por medio de ellos. Conviértelos en imitadores de las adorables virtudes de tu Sagrado Corazón. Hazlos salvadores de almas y santos. Amén.
A las benditas almas del santo Purgatorio, dales Señor el descanso eterno, y luzca para ellas la luz perpetua. Descansen en paz. Así sea.
A tus hijos obispos ¡oh virgen madre de Dios! abrázalos con tu llama de amor.
5. El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo.
Un Padre Nuestro
Diez Avemarías
Gloria eterna al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Ave María purísima.
Sin pecado concebida.
Madre de Dios y madre nuestra, sálvanos, por la llama de amor de tu inmaculado corazón.
¡Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y del purgatorio, lleva al cielo a todas las almas, especialmente, a las más necesitadas de tu misericordia! Amén.
Jesús, vive en tus sacerdotes, transfórmalos en Tí. Hazlos por tu gracia mediadores de tu misericordia. Trabaja en ellos y por medio de ellos. Conviértelos en imitadores de las adorables virtudes de tu Sagrado Corazón. Hazlos salvadores de almas y santos. Amén.
A las benditas almas del santo Purgatorio, dales Señor el descanso eterno, y luzca para ellas la luz perpetua. Descansen en paz. Así sea.
A tus hijos obispos ¡oh virgen madre de Dios! abrázalos con tu llama de amor.
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